martes, 18 de septiembre de 2012

Una de tantas

Pocas cosas me calientan más que tus manos tocando mis piernas calientes.
Tus besos quemando mi piel, tus dientes mordiendo mi espalda hasta llegar a mis nalgas, y cuando yo gimo, tu placer explota. 
Tus dedos hacen magia, queman suavemente mis entrañas sin darme tregua, ni respiro. 
Querés que muera de sed, y sabés que resucitaré al tragar tu dulce elixir. 
Y me vuelvo adicta, es mi antídoto preferido. 
Amanece, pero nuestros cuerpos aún arden y quieren más. 
No hay motivos para privarse del placer, y ¡AHHH! otra vez estás deleitándome con tu candente entrada, sin pedir permiso, sin necesitar aprobación, tenés libre acceso.


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