Pocas cosas me calientan más que tus manos tocando mis piernas calientes.
Tus besos quemando mi piel, tus dientes mordiendo mi espalda hasta llegar a mis nalgas, y cuando yo gimo, tu placer explota.
Tus dedos hacen magia, queman suavemente mis entrañas sin darme tregua, ni respiro.
Querés que muera de sed, y sabés que resucitaré al tragar tu dulce elixir.
Y me vuelvo adicta, es mi antídoto preferido.
Amanece, pero nuestros cuerpos aún arden y quieren más.
No hay motivos para privarse del placer, y ¡AHHH! otra vez estás deleitándome con tu candente entrada, sin pedir permiso, sin necesitar aprobación, tenés libre acceso.

No hay comentarios:
Publicar un comentario