Y aguantar que se venga lo que sea, ya se vuelve costumbre. Sé cómo cambiarlo, pero no en el momento justo, y ahí es cuando cometo el error más irremediable.
Irremediable también es mi condición de sentirme victimaria, cuando soy la única víctima, y tarde lo entiendo, cuando ya no hay tiempo ni lugar para explicaciones.
También es cierto que acá soy yo mi propia antagonista, soy "mi víctima" y "mi victimaria", soy el zorro y la liebre al mismo tiempo, soy el lobo y Caperucita en la misma persona.
Es un duelo entre mi álter ego y yo, a ver cuánto más me puedo lastimar.
Vamos empatando, y cada vez me queda menos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario