Esperando que pasen las horas para ir, nuevamente, a caer en las manos de el único ser que logra erizar mi piel, que conmueve mi cuerpo. Más allá de lo físico, sus palabras penetran por mis poros, y llegan sin pedir permiso, instalándose en toda mi humanidad y espiritualidad.
No sé con qué derecho hace y deshace en mi corazón, y yo intento disimular mi vulnerabilidad, pero sabe que me tiene presa en su encanto.
Y me pierdo escuchando su voz, su inteligencia me persuade de la manera más dulce y apasionadamente cruel.
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