Quince horas de sorpresas consecutivas, sorpresas dulces, sorpresas ácidas, sorpresas saladas, y amargas. Un sinfín de sensaciones que condimentaron la agitada jornada.
Por suerte la experiencia lleva a sobrellevar los asuntos, pero asimismo no deja de impresionar del modo que las situaciones se presentan.
JODIDAS REACCIONES merecen, pero con ese anonadamiento me anestesio y no sé
reaccionar jodidamente. Tampoco es tanto el tiempo que llevo siendo coterránea de los seres que me rodean, que vale aclarar son seres internamente extraños.
No puedo objetar sobre eso, cada uno atrae lo que refleja de uno mismo. Pero, ¡al carajo! no sabía que la mano venía tan brava.
¿Era para que no me quejara de lo que nunca me quejé? Avisá, y así por lo menos me voy preparando para lo que se viene, que si
esto se dió
así, no quiero saber como se va a dar
asá.
(Qué lindas son las cursivas para resaltar sutilmente las palabras)
Por ahora dejemos que todo fluya, pero tirame un ancla, porque este río más que fluir, me está dando contra las rocas con una fuerza acérrima.