sábado, 4 de febrero de 2017

Ojos que dicen cosas

La confusión marca su origen cuando la misma mirada viene de diferentes personas.
Crean la misma sensación de admiración y entrega, en la que fundo mi mirada, 
y buscando respuestas las contemplo, con la boca apenas abierta, la respiración agitada,
y el deseo ardiendo mi sangre.

Palabras idénticas, expresiones coincidentes, hacen que mi cabeza sea los escombros
luego de un terremoto que sacudió toda mi estructura, pero los cimientos siguen firmes. 
Cimientos que me mantendrán en pie, deleitando hasta la ultima gota, perdiendo la cordura,
dulcemente enloqueciéndote, a vos y a él.


Pero este egoísmo me pone a prueba, es lo que quiero hacer, pero el miedo acecha,
las dudas me invaden, la confusión se repite, el vacío se agranda.
Porque la melancolía no se hace esperar, y se entromete en mis sueños. 
Veremos cuanto tiempo sepa dividirme, para entregarme en cuerpo y alma sin rasguños.

jueves, 15 de diciembre de 2016

Zero

Mientras me dirijo por la bajada hacia el encuentro, la noche reina con una cálida brisa agitada. El oleaje es imperante en la playa, mi pelo tapa mi rostro, y la sangre fluye con rapidez. El corazón me late como una bomba de tiempo, que va a explotar, sin dudas que va a explotar.

Mis pensamientos son efímeros, y lo único que deseo es llegar, aunque los nervios cada vez se tensan más, humedezco mis labios y respiro hondo. Estoy en la escalera de la entrada, enviando el mensaje que me anuncia. Escucho el ruido de la primer puerta, luego la del edificio, en 3 segundos aparece con una sonrisa callada y perversa, con ojos espectantes reflejando un inmenso cariño. Mi respiración ya se entrecorta, el pecho me palpita, y le devuelvo la mirada con un amplia sonrisa tímida.Traspasando el umbral de entrada, el primer contacto es un beso suave en la mejilla y un abrazo apretado, un abrazo de "te extrañé"Pero mis ansias tienen otro fundamento.Dentro del apartamento, las luces están apagadas, las habitaciones están iluminadas por un tenue reflejo exterior. Sobre el sillón me esperan un cinto, dos pañuelos, y un antifaz cerrado.Mis ojos lo entienden todo, las palabras sobran, y solo atino a desnudarme.Las manos frías y el cuerpo erizado por el miedo, la sangre caliente por la expectativa. 

Poco a poco, casi imperceptible se va acercando y se encarga de colocar cada cosa en su lugar: con el antifaz me venda los ojos, con el cinto me ata las manos, y con el pañuelo me tapa la boca, no hay nada más que recubra ni un centímetro de mi cuerpo. Él.Él.Él.

Me recuesta en el piso, y se arrodilla a mi lado, recorriendo mis piernas con la punta de los dedos, que van directo a mi entrepierna, donde sólo amagan llegar, culminando en un roce que logra encenderme cada vez más, y acelerar mi respiración. De repente se aleja, y regresa sigilosamente. mi sentidos intentan identificar qué hace, acaricia mi pecho con un objeto duro, pequeño, lo pasea por mi cuerpo, y se retira. Mi audición se agudiza, sus pasos se alejan y vuelven rápidamente, con un encendedor intenta prender algo, y percibo una luz.

 Una vela. 

Comienza a besarme el cuello, de un modo inquietantemente lento, mientras mis manos siguen atadas y yo cada vez más indefensa. Su boca llega hasta mi vientre, y continua su viaje en ascenso de nuevo hacia mi cuello. No termina de llegar y se detiene, percibo su sonrisa brillante y su mirada oscura. La luz se acerca, la vela. La primer gota fue como si quemara parte de mi alma, se me escapa un grito fino, mezcla de placer y dolor, sorpresa y desespero. Mi mente esta en blanco, más bien en negro. Mi cuerpo hierve y sigo erizada. Ya a la cuarta gota quiero que esto termine, pero necesito que siga. Quema, arde, me gusta, no aguanto. Grito y recibo una cachetada, y vuelvo a hacerlo, y la cachetada se intensifica, y otra vez grito, pero esta vez recibo un beso en la frente.

Mi cuerpo esta cada vez más cubierto de cera adhiriéndose a mi piel, mientras las lagrimas emergen de mis ojos. Él se detiene, me levanta en sus brazos y me traslada hasta la cama. Me recuesta boca a bajo, me saca las vendas de las manos y de la boca. Las sabanas están frescas y alivian el ardor de las leves quemaduras. Me acaricia el pelo, mientras quedo tendida, mis ojos siguen vendados, y siento algo frío en la espalda. Sus manos suaves están encremando mi cuerpo, desde el cuello hasta los tobillos. Sin previo aviso su mano me da un golpe fuerte en la nalga derecha, continuando con otro más fuerte en la izquierda, y en la derecha, y lo repite, mi voz se ahoga en la almohada. Mi piel se adormece y ya no siento los golpes, sólo quiero que siga haciéndolo. Sus manos se detienen, y vuelven a pasarme crema en las nalgas que ahora tienen un color rojo intenso. Me pone boca arriba, estoy exhausta. Siento sus dedos ir a mi entrepierna y entrar, salir y entrar, para luego estallar en una convulsión que me viaja a otro mundo. Mi cuerpo queda allí, pero mi mente voló a mil años luz.

sábado, 26 de noviembre de 2016

Ansiedad parte I

Mi mirada se nubla fija en un punto invisible.
Tras unos cuantos segundos se me esfuma tu recuerdo,
vuelvo al "acá y ahora", descolgándome de la nube.

Trago saliva y me humedezco los labios,
miro a mi derecha y solo hay una taza vacía,
y un celular cargado de mensajes de texto.

Se que faltan menos días, menos horas,
y palpitaré hasta el ultimo segundo,
a medida que pasa el tiempo más se me eriza la piel.

El pecho se me cierra, el estómago no es mío.
Las pupilas se dilatan, los mensajes siguen sin responder,
y yo, yo poco a poco me vuelvo a perder en el vacío.

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Cuatro horas, con suerte.

I had forgotten.
Aguantando las palabras en un texto sin destino,
ansiando tu respuesta, con el pecho oprimido.

Mis ojos buscan explicaciones, 
mirando de reojo si te diste por enterado. 

Buscando, además, mil excusas.
Parecía tan fácil, parecía que sería igual. 
Cuando en un segundo se fue todo de las manos, 
cuando el corazón juega una mala pasada.

"La soledad es mala compañera", dicen, 
pero cada madrugada es mi cómplice,
estando rodeada, ella es la única que me entiende.
Excepto vos, excepto mis madrugadas contigo. 

Excepto tus palabras y mis sonidos llenos de silencio.
Tus miradas y mis suspiros, tus labios y mis besos. 
¿Cómo dejarte de lado cada madrugada?
¿Qué me estoy haciendo?

domingo, 13 de noviembre de 2016

Revoluciones

Mirá lo que estás haciendo,
con esta persona que (in)voluntariamente te entrega mente, cuerpo y alma,
enloquece y se adormece,
mientras tu vives metido en su cabeza, en su piel, y hasta en sus huesos.

Dueño involuntario y complacido, apoderado de otro ser.
Dominante con sabor dulce, con notas de dolor dorado.
La luz natural deja ver los cuerpos entregados,
y los ojos conectados ven más allá del infinito.

Verso libre dedicado por ojos brillosos y cansados.
Exhaustos de placer y asombro.
Pupilas dilatadas que no duermen,
dedos que ansían la próxima vuelta.

En mi vigilia revolveré recuerdos,
intentaré vencer la ansiedad.
Cuando despunte el alba caeré en un sueño intermitente,
parte de la rutina inusual.

¿Cuándo te convertiste en sólo vos, y mi cuerpo tan adicto?



domingo, 30 de octubre de 2016

Cuando de ojeras se trata...

Vueltas en la cama,
la mente no para, no descansa.
Me duermo por cansancio,
en mis sueños sigue la trama, apenas distorsionada.

Estoy en mi lugar, todo es muy real.
Es un alivio despertar, es un alivio confirmar que fue un simple sueño.

Y nuevamente se enciende la maquina,
que nunca paró, nunca descansó,
cesó por un momento al cuerpo.

Y respirar hondo alivia.
Se me dibuja una sonrisa inesperada.
Soy feliz, aunque mi cuerpo a veces ono lo entienda.

A media luz contigo, aunque no estes.

Bajo los primeros claros del cielo, cuando nace un nuevo día, yo sigo con los ojos bien abiertos.
Pensándote, queriéndote, recordándote, deseándote y amándote.
Como nunca imagine que lo haría,
como nunca pensé que volverías.

Si leyeras estas líneas estaría perdida,
si leyeras estas líneas, me entenderías.

Espero cada segundo una señal por tu parte.
Cuando suena mi teléfono o reviso mi correo, mi corazón late con ansias y explota al sentir tu conexión.
¿En que momento me idioticé de tal modo?
¿En que momento me sentí tan viva como ahora?

Bajo tu mirada me escondo, detrás de un escudo de provocadora simpatía,
tus ojos me dicen que todo está bien,
tus besos me lo confirman.

No quiero que sepas cuan dentro mío vives,
lo disimulo con destreza.
No quiero ser vulnerable a simple vista, no quiero que sepas de tu fuerza.