domingo, 30 de octubre de 2016

Cuando de ojeras se trata...

Vueltas en la cama,
la mente no para, no descansa.
Me duermo por cansancio,
en mis sueños sigue la trama, apenas distorsionada.

Estoy en mi lugar, todo es muy real.
Es un alivio despertar, es un alivio confirmar que fue un simple sueño.

Y nuevamente se enciende la maquina,
que nunca paró, nunca descansó,
cesó por un momento al cuerpo.

Y respirar hondo alivia.
Se me dibuja una sonrisa inesperada.
Soy feliz, aunque mi cuerpo a veces ono lo entienda.

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