El sabor intenso, dulce y amargo, que sube por mi paladar hasta llenar mis sentidos,
llevando consigo un leve recuerdo, palpitando en mis nervios.
Cerrando los ojos viene tu mirada clavada en mi, con una sonrisa cómplice,
delante de todos, a espaldas de muchos.
El vino refresca mi boca, que desea la tuya.
Pero mi racionalidad te aleja, mi mente te rechaza,
mi cuerpo te ansia. Y ni una palabra se dirige a ti, porque entre bromas queremos comernos a besos.
Quisiera no haberte conocido nunca. Quisiera, ya que ahora existes, que fueras como el chocolate
y el vino. Pero sos agridulce. Pero sos todo lo que no quiero, pero sos todo lo que me gusta.
Buscate, con vanidad:
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