Pensar y repensar.
Ingresar al lugar sin meditarlo, como un impulso, una necesidad.
Ganas de vos me obligan a alejarme.
Ganas de vos, me motivan a comerte a besos.
Tus respuestas son lo que quiero oír, y derrepente me sorprendes,
con cortes profundos en el alma, que en lugar de lastimar me sanan.
Un ticket para viajar no me haría olvidarlo todo, con mi mente presa,
pero despejaría mis ansias, diluyendo todo lo que esta noche acaparé.
No tengo planes, no tengo más que una mentalidad del día a día intoxicada por el futuro.
Si te digo que no pienso en el roce de tus labios, te miento.
Si te digo que sos lo que necesito, te miento.
Si te digo que sos lo que merodeó mi cabeza, no te miento.
El gran dilema de ver, crecer y sentir, una superposición y posesión de sentimientos profundos, que uno cree incapaz de llegar, y amar el lugar donde se está. Los altos y bajos de las sensaciones, agrader y maldecir, respirar y morir.
Cuando de un descargo se va más allá de lo posible, ahí, justo ahí puedo verte en la luz del alba, acariciarte con mi alma y desear que vuelva a ser una sonrisa más.
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