El tiempo apremia y pasa tan de prisa como si alguien lo persiguiera, como si algo lo aterrara.
Y una pausa es tan valiosa como la vida misma, y tan frágil.
Palabras breves que necesitan salir a luz, en micro instantes, antes de partir.
Antes de que esa rutina envuelva, y que la lucha se convierte en intentar escapar,
el punto es dejar de intentarlo para así lograrlo. Echar fuerzas en concretarlo.
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