viernes, 15 de febrero de 2013

Lointain passé

Recuerdo cuando las noches de febrero eran frías. 
Cuando La Paloma me esperaba para disfrutar de la playa Bahía Grande.
Veranos con olor a azahar. Con la mente limpia, y la cabeza bien puesta.
Meriendas llenas de hogar, la música de siempre, y los árboles distrayendo mi mirada. 
La pureza de una época lejana, donde los excesos aún no eran imaginados y apenas conocidos. Donde los días eran para vivir y las noches para dormir. 
No había insomnio, no habían líneas, ni armados, ni vasos y botellas por todo el dormitorio.
Había espacio en mi contestador y en el buzón de mensajes.
Pupilas con tamaño natural, energía para levantarme, frescura en la mañana.
No necesitaba buscar paz porque eso era todo lo que me rodeaba.  

El tiempo pasó, se llevó todo con aquella persona que fui, y ahora no me arrepiento de nada. 

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