Melodías que me retraen y me asientan en madrugadas solitarias.Calles llenas de vacío. Ganas de tus besos, contemplo el anhelo de tus abrazos.
No hay más de aquel deseo, que finalizó hiriendo partes de mi ser.
Gracias por esta luz que me contempla, gracias por la oscuridad que me protege.
Me abrigo en un calor propio, mi mente va más allá; la freno, pero sigue.
Es una guerra interna, incesante, intensa, tensa.
Mía, tuya, suya, nuestra.


