sábado, 22 de agosto de 2015

Hay de todo en la nada

Melodías que me retraen y me asientan en madrugadas solitarias.
Calles llenas de vacío. Ganas de tus besos, contemplo el anhelo de tus abrazos.
No hay más de aquel deseo, que finalizó hiriendo partes de mi ser.

Gracias por esta luz que me contempla, gracias por la oscuridad que me protege.
Me abrigo en un calor propio, mi mente va más allá; la freno, pero sigue.
Es una guerra interna, incesante, intensa, tensa.
Mía, tuya, suya, nuestra.

miércoles, 12 de agosto de 2015

Qué pasa si esta noche tus besos me llevan más allá del eclipse.
Si los cuerpos se mezclan en un sinfín de sonrisas.
¿Cómo mirar una luna sin saber que el brillo es tuyo?
Y la alegría es inminente. Casi parece por casualidad, pero la causalidad puede más.
No será, siempre es. Hoy es ahora. Mañana no existe.

Subiendo

La sensación de dejar fluir nuevamente mis dedos en este placer de plasmar letras virtuales, lleva mis sentidos al punto del goce.
Ya no escribo para ti, escribo para mi.
Escribo para mi desahogo, y en esta vuelta quizás cambie el rumbo, podría el viento cambiar el sentido de mi vela, y así, llegando a otros puertos te relate otros sabores.
No interpretes lo que no te estoy diciendo.
En la caída libre le permití a un despechado su venganza. Caí en mi propia trampa.
Casi lo predije, la soledad es una mala compañera, te llena la cabeza y te seca el corazón.


Vuelven los días de sábanas perfumadas, de sonrisas cómplices, de llantos ahogados, de ojos brillosos, de horas despiertas, de días dormidos, de noches resplandecientes, abandonando el cuerpo, migrando sólo con el alma.
Aquellas madrugas en que soñé contigo
ya son parte de la otra vida,
vida que no era vivida sino agonizada,
me sentía llena pero en realidad estaba vacía,
y cada vez un poco más consumida.